viernes, 15 de mayo de 2015

La Payunia en Malargue



En ese extenso desierto de arena y piedras del departamento Malargüe, los conos volcánicos afloran hasta el horizonte de sus valles y colinas de origen ferroso, donde predominan el ocre, el rojo y el negro, con el viento como única fuente de sonido.

El lugar no puede ser considerado un Paraíso donde alguien desearía vivir, pero sí se presta para el turismo de aventura, la investigación y el éxtasis ante un paisaje que -siguiendo con las referencias bíblicas- se podría asociar al Génesis, un mundo en nacimiento aún sin presencia humana.

Todo allí es resultado de una intensa actividad volcánica que inundó de lava los amplios y sinuosos valles y de la que quedan cráteres, los farallones basálticos que bordean al río Grande, las Pampas Negras, "bombas" de lava, escoriales y coladas de las erupciones.

Los dos volcanes más altos son el Payún Liso y el Payún Matru, de los que deriva el nombre del lugar, con 3.838 metros y 3.715, respectivamente.

No obstante, la época de las erupciones volcánicas en La Payunia se acabó hace milenios y sus conos están apagados, aunque quedan las huellas de las explosiones, ríos de lava e inmensos cráteres dentro de los cuales se pueden hacer excursiones.

La característica que lo convierte en el parque volcánico de mayor densidad del mundo es la presencia, en promedio, de 10,6 conos cada 100 kilómetros cuadrados.

La flora en la Payunia es escasa, pero la fauna tiene unas 70 especies registradas, con 37 de alta posibilidad de avistamiento, aunque los que más se ven son guanacos, armadillos, lagartijas, zorros, choiques e insectos típicos, como escarabajos del desierto.

El sector incluido en la candidatura a Patrimonio de la Humanidad abarca unos 36 mil kilómetros cuadrados (3.600.000 hectáreas), a más de 500 kilómetros al sur de la capital provincial e incluye la Laguna de Llancanelo.


                                                                                 Fuente: Diario de San Rafael